Así lo declaró David Saucedo quien señala que no hay estrategia funcional para readaptar a los jóvenes encerrados por consumir sustancias

Centros penitenciarios son «universidades del crimen» para jóvenes presos por drogas

La mayor parte de la población penitenciaria en Guanajuato que son adictos son jóvenes que consumieron, portaron o distribuyeron drogas como la marihuana, no todos cometieron crímenes, por lo que pueden ser una “manzana podrida” o la readaptación se vive como “universidades del crimen”. Esto de acuerdo a David Saucedo, especialista en seguridad, quien dijo que el enfoque que le están dando las autoridades a la solución para erradicar a los adictos del consumo de las drogas es penal y no de salud, por lo que es una estrategia fallida.

“La población penitenciaria que cuenta con este tipo de adicción a las drogas casi toda es de jóvenes, entonces valdría la pena verificar cuál es la modalidad de la pena, hay algunos que fueron detenidos por consumo, otros por posesión, otros por comercio, pero no son tantos lo que pudieron detener por violencia asociada a las drogas”, comentó.

Señaló que estos centros penitenciarios podrían fungir como universidades para el crimen por aplicar el esquema penal a personas que sólo consumieron drogas y mezclarlos con otros delincuentes que cometieron acciones más graves. Aseguró que no con ello dice que lo mejor es dejarlos en libertad, pero pueden emprender otro tipo de tratamientos aunque la Secretaría de Salud se ha mantenido al margen después de que el Cártel de Jalisco se apoderara de algunos centros de rehabilitación que ya fueron clausurados. Comentó que no se le está dando una solución al problema, pues las autoridades sacaron a los jóvenes de las calles porque consumían drogas y ahora están consumiendo sustancias ilícitas dentro de los penales.

Miguel Alcántara, especialista en seguridad, dijo que es un problema viejo no sólo de las prisiones de Guanajuato sino de todo el mundo y que la estrategia para meter la droga a los penales comúnmente la realizan las parejas de los presos, quienes se la introducen en sus órganos sexuales.

“Este tema es complejo por lo mismo de atender y resolver y supone una mejor gestión o administración de los centros de readaptación, campañas para desintoxicar y superar las adicciones”, comentó. Por lo que señaló que es importante la participación de la sociedad civil vinculada con las autoridades penitenciarias, pero aseguró que es un trabajo que no se está haciendo.

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